Espera la hora de dormir

Puede que esté esperándote ¡Dios mío! Si todo en la vida se tratase de esperar obtendría el mayor de los reconocimientos. Pero lo sabes y precisamente por eso es que decido pasar de largo.
No sé como tratarte, así que prefiero la desfachatez de retirarme despistado.
¿Un cruce de palabras simple? ¿una mirada amigable porque eres una estudiante más?...no. No lo eres y lo sabes.
¿Cómo mi joven amante tal vez? Con ellas debemos ser firmes en la cama y en la distancia, pero no puedo, me tiembla el alma cuando intento ser firme contigo.
Perteneces a esos dos mundos: al de la que ama y al de la que estudia. Lo admito. Me aterra acercarme a ti, no quiero invadirte. Prefiero recordarte en sueños, leyendo desnuda para mí, saludándome nerviosa, moviendo tus cabellos a la distancia.
Incluso si hoy paso de largo ¡Mírame! ¡Sufre! Como sufro yo, cuando no puedo besar tu mejilla y tampoco puedo regañarte porque no te tengo cerca.
¿Que yo te instruya?¿Cómo? Si cuando miras ausente -con esa divina forma que tienes para concentrarte- me enseñas lo único que necesito saber:que no existo para enseñarte sino para aprender de ti.
Me parece mentira que mi corazón te palpite, que te sueñe tomando agua del bebedero en el pasillo, que el tiempo se detenga cuando veo el contacto del agua con tu piel, creando el espectáculo de hacerte resplandecer como si fueses ambarina.
Me resulta casi solemne observarte en silencio e irme sin despedirme jamás por que tengo miedo a que sea para siempre.
Te dejé suspendida en mi tiempo, tu recuerdo se hizo añejo, no hubieron indicios tuyos por más de un año. Pregunté entre mis otros compañeros de forma discreta, quizá alguno de ellos se encontró en el camino un par de ojos interrogantes, unas preguntas poco ortodoxas. Pero no querías ser vista, jamás hallé rastro de ti.
Decidí abandonar la búsqueda por un rato, dormir más. Dejé de caminar entre los pasillos del tercer piso, dejé de buscarte en los bebederos, me resignaba poco a poco a la alegría de tu recuerdo y en consecuencia, me acerqué más a otros. Me inculqué la rutina de amar a nuevas mujeres, incluso encontré a una buena mujer a quién siempre le agradeceré por su compañía.
Todo finalmente vuelve a su cauce después de un rato, yo sonrío al mundo ¡es hora de mirar de frente al presente!
Pero luego apareciste frente a mí con una nueva piel, brillabas más, sonreías más. Dolía mantenerme de pie y procuré no respirar o sin duda soltaría un alarido.
Te burlabas de mí ¿Porqué -si no era así- estarías frente a mí?
Te acercaste y me abrazaste. Acariciaste mi alma mientras mi cuerpo vibraba. Te adoraba.
Con todo mi ser te anhelaba y no lo podía evitar.
Dijiste "nos vemos pronto"mientras emprendías la retirada, pero alcancé a tomar tu brazo y te acerqué a mí "Nos veremos pronto"
Tus ojos brillaron,sé que me estás esperando.



Bibliotecas y lecturas en Blanco&Negro


Comentarios

Entradas populares