Polvo

Qué curioso, tenía años que no sentía este letargo en mi cabeza. Durante las primeras horas en las que leí tu mensaje, tuve de nuevo esa conexión que me parece ancestral. Pero van pasando más horas y ahora comienza otra vez el vacío. 
Ese que sólo es mío, esa gran culpa que tardé años en perdonarme. Te culpé muchos años por mi falta de pericia para el amor, por mi dependencia y mis excesos, como si tú fueras quien dirigía mi vida con tus miradas o tus ideas, si tan solo me hubiera dado cuenta en ese tiempo de que, quien te dio todo ese poder, fui yo. 
Admito que siempre has encontrado la forma de hacerme escribir. Después de todos estos años no había reflexionado en cómo detonas ese efecto en mí. A veces te llegué a dotar de características místicas, te percibía como un aluxe que rondaba mi cabeza. Travieso, me jalas los cabellos para despertarme el alma y hacerla cantar.
Por eso saberte hoy, otra vez ingenioso y tierno, lleno de ideas y de planes, me deja cierta inquietud. Me recuerda lo que no supe disfrutar y terminé devorando de un bocado. Porque en ese entonces era lo que sabía hacer mejor. Hoy por la madrugada he recordado todas esas veces que intenté amar y no sentí nada ni cercano a lo que viví contigo, como si anunciaras tu regreso. 
Llevo la cuenta de lo se me acusa en ésta vida y sé -si hoy muero- lo que me voy a llevar al otro lado cuando me hagan las cuentas. Y también sé que, después de nosotros, todo lo que sucedió fue reacción en cadena, una bola de nieve que se iba haciendo más y más grande. 
Si hoy reviviera tu magia siento estar más cerca de poder describirla. Creo que no radica en que hayas sido mi primer amor. Radica en que fuiste el primero en romper mi corazón, que ya lleva un tiempo en el negocio. A lo mejor no son tantos los años, pero sí los intentos. 
La búsqueda incansable y desesperada por encontrarme en la mirada de otro ser.
El deseo de sentir a mi corazón palpitar con fuerza incontrolable, sentir  como intenta salirse de su jaula y estrellarlo contra el suelo muchas veces más, aún sabiendo que no es de hule.
Creo que la parte más adictiva es lo que viene después, eso que alguna vez bauticé como mi exorcismo, una fase en la que pierdes tu identidad y tratas de recordar como eras antes de amar a alguien. Toda esa crisis y auto descubrimiento era lo que más necesité en ese particular momento de mi vida.
La necesidad física de compañía colateralmente despertó la percepción de sentir mi propio cuerpo, y aunque es cierto que "dignidad" y otras palabras de ese estilo no estaban en mi vocabulario por aquél entonces, ya la pregunta sobre lo que anhelo en esta vida y la búsqueda de mi placer se sentían como calor habitándome. 
Esa enseñanza que me queda después de un corazón roto es descubrir que tarde o temprano sana, y no solo sana, te deja una historia. Si tu historia es como la mía y quedó hecho polvo, igual es señal de que debemos esparcirnos por el universo, a ver hasta donde nos lleva. 
You are Love and Light. Magic in your arms. | Dark art, Gif, Art



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