Los estragos de la guerra

Conspiraste contra mí
La cobardía prolonga la vida
Yo cerré los ojos
Y así ganaste la guerra

Amábamos nuestra cruel historia
Ese insoportable deseo de lastimarnos
Odiarte era un hábito
Te excitaba el engaño

Engañarte era mi consuelo
Mi aliento para soportar tu ausencia
Cada vez más obvia, sin tregua
Perfecta en tiempo y en daño

Tus caricias me inspiraban
Sabías cuando parar de besarme
para ver nuestra alma desgarrarse
Regresando a ser dos mitades

La única vez que cerré los ojos
Sintiéndome a salvo por primera vez
Sentí un fuerte dolor en mi pecho
Me apagaste, me arrancaste

Hizo frío, tuve miedo
Mi mitad no regresó esa vez
Se quedó contigo
Esperando a que te encuentre.

Ganaste.










Comentarios

Entradas populares