Vainilla
Sólo me hace falta esta noche. Te llevo vigilando por un tiempo. Siempre tranquilo, enfocado y dedicado. Eres una víctima perfecta. No te interesan los rumores que corren por tu escuela, no te importan esos chismes que hablan de varios alumnos desaparecidos. Eres práctico, eres real.
Me saboreo esas palabras: realidad. Te falta explorar una versión nueva.
Cuando me percaté de ti, te sentabas cortés con tus compañeros y te mantenías distante. Disfrutabas más lo que te mantenía ocupado en tus pensamientos. Eso me gustó, me gustó lo que podías estar tramando, me gustaba tu forma de ver a las mujeres. Me gustaban tus lentes.
Planeé como emboscarte: te arrinconaría y reclamaría mi premio. Pero mis planes se vieron frustrados en las últimas semanas. Yo esperaba que emprendieras la caminata a casa solo, hasta sabía en qué puntos parabas a tomar agua. Pero una chica empezó a acompañarte recientemente. Maldije a la intrusa que frustraba mis planes. Un daño colateral.
Aumenté mi cautela, los seguía despacio, ustedes paraban, se reían y se besaban antes de remontar. Nunca me notaron, nunca me vieron mientras se sentaban a platicar sobre su día. Mientras ella tímidamente rozaba su mano contra tu rodilla y tu disimulabas indiferencia. Yo sabía lo mucho que te excitaba su chispa pícara de ternura, sabía lo que podías hacerle, eras un libro abierto para mí. Cuando le acariciabas los senos, cuando la besabas hasta hacerla gemir. Mientras susurrabas en su oído y sentías el control. Mantenías la mirada alerta, sabías que te estaba observando.
Ella buscaba y besaba tus manos, buscaba tus ojos, quería atravesarte el alma, quería resonar en ti.
Tu accedías despacio porque eres paciente, porque la quieres cerca.
Tu accedías despacio porque eres paciente, porque la quieres cerca.
Más tarde te despides de ella y la ves bajar al subterráneo. Sonríes y miras a tu alrededor
-ha sido un buen día- pensamos los dos.
-ha sido un buen día- pensamos los dos.
De a poco me voy acercando. Tomamos el mismo transporte, cruzamos la misma calle, estás subiendo las escaleras...
No hay nadie en casa. Es extraño, pero estás cansado para preguntar así que rápidamente te preparas para dormir y te recuestas un momento en el sillón.
Qué extraño, tienes mucho sueño. Cierras los ojos y de pronto comienzas a soñar que estás en un sillón recostado y que la ventana está entreabierta.
La ventana se abre despacio y una sombra se escurre entre lo oscuro del apartamento. Sientes un escalofrío que te atraviesa las vertebras. Sientes una tremenda e inexplicable emoción que hace su aparición entre tu ropa interior. Hay otra persona en ese lugar, es una silueta femenina sin duda, mas no distingues su rostro.
El aire adquiere un aroma dulzón mientras esa sombra se acerca despacio y se pone de rodillas frente al sillón.
El aire adquiere un aroma dulzón mientras esa sombra se acerca despacio y se pone de rodillas frente al sillón.
Invadido por un deseo instintivo, te sientas y la tomas del cabello, no sabes quién es y no te interesa, la besas y te sabe conocida. No lo piensas más y la invitas a probarte.
En ese momento los faros de un auto alumbran el lugar y la extraña silueta se evapora en el aire.
En ese momento los faros de un auto alumbran el lugar y la extraña silueta se evapora en el aire.
Despiertas agitado, ni bien recobras un poco el sentido cuando empiezas a sentir un dolor insoportable: hay gotitas de sangre por todo tu cuerpo.
Estás muy pálido, hay marcas...el aire huele distinto.
No estabas soñando.
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