Ojalá encuentres la flor.

Salí a caminar, a despejar mis ojos cansados, mi patético estado.
Basta de conmiseración, basta de caprichos, basta de llorar como un niño malcriado.
Sólo quiero caminar hasta donde me dé permiso mi cuerpo. Quiero sentirlo, quiero saber como puede abrazar el universo mi alma. Nunca pensé en ti de una forma correcta, contigo entendí que no hay correcciones en los sentimientos, esperas y esperas y crees que todo está calculado, te quedas tranquilo y entonces surge un pequeño aleteo, zumbando en tu oído, riéndose de lo que nos espera.
Hoy decidí alejarme -por mi bien y por el tuyo- de ti. Hoy pienso por mí misma, hoy no trato de complacerte, ni de explicarme. Todo es confuso, cada parte de mi cuerpo te extraña, cada mirada, cada imagen en mi cerebro busca algo de ti.
No te conozco, peor que eso, te entiendo.
No te deseo, te adoro.
No sufro al pensar en ti, al pensar en ti estoy tranquila.
Pero entonces sé una cosa:
Todo ha sido un sueño.
Todo fue lanzado al vacío.
Vacío que llena la inexistencia de amor
Vacío que me hace impotente
Impotente de gritar, de ahogarme en coraje
¿Cuándo voy a dejar de sentirme así?
¿Será mas tarde cuando despierte y me dé cuenta de que no dormiste conmigo?
¿Será en la noche que es cuando más estas en mis pensamientos?
Cuando me dé cuenta que nunca has estado.
Yo acepté soltar tu mano
Desde el principio elegí el camino que dirije al acantilado
Lugar donde guardé la flor en tu bolsillo del pantalón
Esperando a que la encuentres y sonrías.
Esperando que sigas tu camino bajo una buena guía
Seguiré mientras caminando, seguiré avanzando en este lugar que no perdonó
al culpable.
A este lugar que no perdona a los ingenuos ni a los diablos
ni las caras de atolondrados
de los niños retadores
de sus madres, de la muerte
del dolor, de los juegos.
Seguiré y sonreiré, porque esa es tu lección más grande.







Comentarios

Entradas populares