Placer.
Caminaba sola en un barrio ordinario, día ordinario, gente ordinaria.No me molesté en mirar a mi alrededor, no sentí que valiera la pena.
Escuché a unos machos vulgares llamándome pero sin contestación seguí mi camino. Metida en mis pensamientos no noté lo que ocurría a mi alrededor...me seguían muy de cerca.
Sólo recuerdo una sombra blanca andar a un costado y de pronto, se hizo más cercana hasta que pude distinguir el modelo y tamaño del auto. No supe reaccionar, nunca pensé que alguien me jalaría de la cadera. Extrañamente el jaloneo fue con tal delicadeza que me sentí como una pieza de museo al ser secuestrada.
No sentía miedo, en realidad, me estaba costando reaccionar. Mis pupilas habían cerrado casi por completo el paso de la luz y me fue imposible ver más que sombras y frutas recién compradas del mercado de la esquina.
Para cuando pude distinguir con mejor claridad, lo descubrí: Mi raptor era joven.
Apenas unos cuantos años mayor que yo, de su nuca brotaba un aroma delicioso,su cabello negro, su barbilla sin rasurar le daba un aspecto huraño. Su piel pálida y su mentón me hizo saber que estaba en manos de un ser muy distinto a todos los que había conocido.
No me dijo una palabra sin embargo no intenté escapar. No me atreví a gritar, sentía algo muy extraño recorriendo mi cuerpo: Su mirada sombría y nostálgica se reflejó por el espejo. Observó cada facción de mi cara, de mis piernas, mis hombros... no había escapatoria.
Llegamos a un lugar alejado del rumbo donde me encontró. Apestaba a sangre-parecía ser una carnicería- me llevó aún sin hablar y me condujo sin malos tratos a un cuarto oscuro. Me eché a llorar. Había leído cosas así antes, no quería ser masacrada, no quería ser violada ni torturada ,quería llegar a mi casa completa y olvidarlo todo, pero entonces ocurrió algo que no pude asimilar rápidamente:
-Tienes miedo- Me afirmó una voz grave e intensa, muy seductora a decir verdad.
-Sss...i.Sí-Mi garganta temblaba junto con todo mi cuerpo.
-¿Sabes porqué estas aquí?
-Mi familia no tiene dinero,no hay nada especial en mí, no sé porqué me ha traído
-Tienes razón no hay nada de dinero ni nada deforme ni raro en ti, ni siquiera distinto, eres como todas las mujeres, y sabes ¿qué es lo que yo hago con las mujeres como tú?
-Sí, lo puedo oler.
-Entonces hagamos esto distinto...¿Qué te parece si me ayudas?-En ese momento encendió un foco y la habitación se inundo de luz,hasta el rincón donde estaba una pintura secándose.
-Dame tu ropa- Me desvestí, no era muy pudorosa pero las lágrimas seguían recorriendo mis mejillas.
-Siéntate en el banco por favor.
Esto sí que era extraño.Este hombre me había secuestrado para ¿pintarme?, no, no podía ser pero tenía que seguirle el juego.
-Gracias, ponte de perfil, ahora no, no así- tomo mi cara, su mano era grande y suave, muy limpia a pesar de todo.Puso un collar de perlas sobre mi cuello,parecían perlas al menos.Volvió a donde estaba, con un enorme oleo esperándolo.
-Eres hermosa; dijo mientras comenzaba a trazar ...
Pasó una eternidad antes de que me mostrara su creación.
-Esta lista, después de que la veas decidiré que hacer contigo.
Me acerqué y al pararme apagué sin querer la luz. Tropecé con un pincel de metal muy puntiagudo y al volver a encender la luz me llamó riéndose por mi torpeza.
Caminé hacia él con las manos atrás, despacio y con palpitaciones que podrían pasar como tamborileos.
Observé el óleo y me sorprendió darme cuenta de que sólo había pintado mi rostro.No trazó mis pechos o mi cadera .Sólo se había enfocado en mis facciones faciales.
-Eres bonita pero yo estoy a punto de hacerte perfecta-.Tomó el cincel que estaba cerca y me lanzó por la habitación al rincón. Se arrancó la ropa y se abalanzó sobre mi.
Al estar cara a cara, sus ojos atravesaron mi corazón. Sabía que mi miedo era un miedo al placer y no podía esconderlo más.
Me entregué a sus cabellos y a su barba sin una palabra, sin un solo beso. Mis ojos perforaban los suyos y viceversa. Él empezó a acercar el cincel demasiado a mi cara...intentaba seccionar mi mentón.
Mi mano se alzó sobre su nuca y rápidamente el pincel puntiagudo perforó su deliciosa piel.
Jamás había experimentado un placer igual.La sangre que escurrió de su espalda me provocó un orgasmo, me dio curiosidad saber qué se sentía lamer sangre de sus orejas.
Estaba muerto ¡qué más daba! Se convirtió en el modelo de un nuevo lienzo, en un homenaje al placer.
Con un poco de sangre empecé por sus ojos...
Escuché a unos machos vulgares llamándome pero sin contestación seguí mi camino. Metida en mis pensamientos no noté lo que ocurría a mi alrededor...me seguían muy de cerca.
Sólo recuerdo una sombra blanca andar a un costado y de pronto, se hizo más cercana hasta que pude distinguir el modelo y tamaño del auto. No supe reaccionar, nunca pensé que alguien me jalaría de la cadera. Extrañamente el jaloneo fue con tal delicadeza que me sentí como una pieza de museo al ser secuestrada.
No sentía miedo, en realidad, me estaba costando reaccionar. Mis pupilas habían cerrado casi por completo el paso de la luz y me fue imposible ver más que sombras y frutas recién compradas del mercado de la esquina.
Para cuando pude distinguir con mejor claridad, lo descubrí: Mi raptor era joven.
Apenas unos cuantos años mayor que yo, de su nuca brotaba un aroma delicioso,su cabello negro, su barbilla sin rasurar le daba un aspecto huraño. Su piel pálida y su mentón me hizo saber que estaba en manos de un ser muy distinto a todos los que había conocido.
No me dijo una palabra sin embargo no intenté escapar. No me atreví a gritar, sentía algo muy extraño recorriendo mi cuerpo: Su mirada sombría y nostálgica se reflejó por el espejo. Observó cada facción de mi cara, de mis piernas, mis hombros... no había escapatoria.
Llegamos a un lugar alejado del rumbo donde me encontró. Apestaba a sangre-parecía ser una carnicería- me llevó aún sin hablar y me condujo sin malos tratos a un cuarto oscuro. Me eché a llorar. Había leído cosas así antes, no quería ser masacrada, no quería ser violada ni torturada ,quería llegar a mi casa completa y olvidarlo todo, pero entonces ocurrió algo que no pude asimilar rápidamente:
-Tienes miedo- Me afirmó una voz grave e intensa, muy seductora a decir verdad.
-Sss...i.Sí-Mi garganta temblaba junto con todo mi cuerpo.
-¿Sabes porqué estas aquí?
-Mi familia no tiene dinero,no hay nada especial en mí, no sé porqué me ha traído
-Tienes razón no hay nada de dinero ni nada deforme ni raro en ti, ni siquiera distinto, eres como todas las mujeres, y sabes ¿qué es lo que yo hago con las mujeres como tú?
-Sí, lo puedo oler.
-Entonces hagamos esto distinto...¿Qué te parece si me ayudas?-En ese momento encendió un foco y la habitación se inundo de luz,hasta el rincón donde estaba una pintura secándose.
-Dame tu ropa- Me desvestí, no era muy pudorosa pero las lágrimas seguían recorriendo mis mejillas.
-Siéntate en el banco por favor.
Esto sí que era extraño.Este hombre me había secuestrado para ¿pintarme?, no, no podía ser pero tenía que seguirle el juego.
-Gracias, ponte de perfil, ahora no, no así- tomo mi cara, su mano era grande y suave, muy limpia a pesar de todo.Puso un collar de perlas sobre mi cuello,parecían perlas al menos.Volvió a donde estaba, con un enorme oleo esperándolo.
-Eres hermosa; dijo mientras comenzaba a trazar ...
Pasó una eternidad antes de que me mostrara su creación.
-Esta lista, después de que la veas decidiré que hacer contigo.
Me acerqué y al pararme apagué sin querer la luz. Tropecé con un pincel de metal muy puntiagudo y al volver a encender la luz me llamó riéndose por mi torpeza.
Caminé hacia él con las manos atrás, despacio y con palpitaciones que podrían pasar como tamborileos.
Observé el óleo y me sorprendió darme cuenta de que sólo había pintado mi rostro.No trazó mis pechos o mi cadera .Sólo se había enfocado en mis facciones faciales.
-Eres bonita pero yo estoy a punto de hacerte perfecta-.Tomó el cincel que estaba cerca y me lanzó por la habitación al rincón. Se arrancó la ropa y se abalanzó sobre mi.
Al estar cara a cara, sus ojos atravesaron mi corazón. Sabía que mi miedo era un miedo al placer y no podía esconderlo más.
Me entregué a sus cabellos y a su barba sin una palabra, sin un solo beso. Mis ojos perforaban los suyos y viceversa. Él empezó a acercar el cincel demasiado a mi cara...intentaba seccionar mi mentón.
Mi mano se alzó sobre su nuca y rápidamente el pincel puntiagudo perforó su deliciosa piel.
Jamás había experimentado un placer igual.La sangre que escurrió de su espalda me provocó un orgasmo, me dio curiosidad saber qué se sentía lamer sangre de sus orejas.
Estaba muerto ¡qué más daba! Se convirtió en el modelo de un nuevo lienzo, en un homenaje al placer.
Con un poco de sangre empecé por sus ojos...
Comentarios
Esta muy bien, o al menos a mi me gusto :D
Saludos!! sigue escribiendo que lo hace de maravilla
... tqm
Esto estuvo increíble, en verdad!!!!
Excelente!!!
Ahh!!! Este escrito sí me llamó la atención y bastante, es estupendo, en verdad!!!
Saludos!!
Esto, lo único que tiene de verde, son los bordes, y eso es un verde azuladón.
Adiós.